Need for Speed: Road Challenge, conocido en América como Need for Speed: High Stakes y en Japón como Over Drivin’ IV, es un videojuego de carreras lanzado por Electronic Arts en 1999 para PlayStation y PC, considerado por muchos fanáticos como una de las entregas más completas, profundas y técnicamente ambiciosas de la era clásica de la saga. Este título, desarrollado por EA Canada junto a EA Seattle, representó un punto de inflexión dentro de la franquicia al introducir por primera vez daños visuales y mecánicos en los vehículos, algo revolucionario en una época en la que la mayoría de los juegos de carreras apenas simulaban colisiones sin consecuencias reales. En Road Challenge, los autos podían verse afectados por choques, perdiendo velocidad, manejo y estética a medida que se deterioraban, obligando al jugador a decidir entre reparar, mejorar o reemplazar su vehículo con los créditos ganados en las carreras. Además, se incorporó un modo Carrera estructurado alrededor de una economía interna, en el que había que administrar las ganancias para comprar autos nuevos, pagar reparaciones y desbloquear pistas, lo cual añadió una dimensión de gestión estratégica nunca antes vista en la saga. El juego contaba con una IA mucho más avanzada y agresiva que en entregas anteriores, con oponentes que mostraban distintos estilos de conducción según su perfil: algunos corredores buscaban bloquearte o empujarte fuera de la pista, mientras otros te presionaban en las curvas o se limitaban a defender su posición, haciendo que cada carrera fuera impredecible. En cuanto a contenido, Road Challenge ofrecía una selección de 19 circuitos ambientados en localizaciones europeas y norteamericanas, con carreteras rurales, autopistas montañosas y circuitos urbanos, y se destacaba por incorporar carreras nocturnas y condiciones climáticas cambiantes, que afectaban la visibilidad y el comportamiento de los vehículos sobre el asfalto mojado o seco. Los modos de juego incluían las clásicas carreras por posiciones, el popular modo Hot Pursuit, donde se debía escapar o capturar a los corredores como policía, el modo Knockout, en el que se eliminaba al último de cada vuelta, y los desafíos High Stakes, en los que el jugador ponía en riesgo su auto apostándolo en una carrera uno contra uno. La lista de autos con licencia incluía deportivos de alto rendimiento como el Ferrari F50, Porsche 911 Turbo, Chevrolet Corvette C5, McLaren F1, Mercedes SLK 230 y varios modelos conceptuales y prototipos, todos recreados con un nivel de detalle notable para la época. Técnicamente, fue uno de los juegos más vistosos de su generación, con modelos poligonales sólidos, efectos de reflejos en los autos, iluminación dinámica en las carreras nocturnas y un sistema de partículas para simular polvo, humo y chispas en las colisiones. La banda sonora, una mezcla de rock electrónico y techno, acompañaba perfectamente el ritmo frenético de las competencias, y el juego incluía también soporte para multijugador en pantalla dividida y por conexión en PC, lo que amplió su rejugabilidad. Considerado un paso importante en la evolución de la franquicia, Road Challenge estableció conceptos que se mantendrían en títulos posteriores como Need for Speed: Porsche Unleashed y Hot Pursuit 2, marcando el inicio de una etapa más seria y técnica dentro de la serie. Incluso hoy, muchos jugadores retro y fans de la saga lo siguen considerando como uno de los mejores Need for Speed clásicos, tanto por su equilibrio entre arcade y simulación ligera como por su enfoque en la progresión de carrera, personalización básica y el riesgo de apostar autos, lo que le daba una intensidad adicional a cada enfrentamiento en la pista.