Aunque hoy en día no es un nombre habitual en la industria del videojuego, Philips tuvo un papel interesante y, en algunos momentos, pionero dentro de este sector. Esta empresa neerlandesa, más conocida por sus productos electrónicos y de iluminación, incursionó en el mundo del entretenimiento interactivo principalmente durante las décadas de los 70, 80 y principios de los 90.
Philips Videopac G7000: el intento europeo de competir con Atari

En 1978, Philips lanzó en Europa la consola Videopac G7000, conocida en Estados Unidos como Magnavox Odyssey² (debido a la adquisición de Magnavox por parte de Philips). Esta consola fue una de las primeras en combinar videojuegos con funciones educativas, y ofrecía un teclado alfanumérico integrado. Aunque no tuvo tanto éxito como el Atari 2600, sí logró una comunidad fiel en Europa, especialmente en países como Francia, Alemania y los Países Bajos.

Los juegos de Videopac solían tener una estética sencilla pero muy creativa, y estaban numerados en lugar de tener nombres comerciales llamativos. Algunos títulos destacados fueron K.C.’s Crazy Chase (una especie de clon de Pac-Man con personalidad propia) y Pick Axe Pete!.
Philips CD-i: el experimento multimedia

En los años 90, Philips apostó por un concepto innovador con el CD-i (Compact Disc Interactive), una plataforma multimedia que pretendía fusionar videojuegos, películas educativas, música y software interactivo en un solo dispositivo. El sistema CD-i se lanzó oficialmente en 1991 y fue una idea ambiciosa, pero adelantada a su tiempo.

Aunque el hardware era interesante y versátil, el catálogo de juegos fue inconsistente. No obstante, el CD-i pasó a la historia por un motivo peculiar: los infames juegos licenciados de Nintendo, como Zelda: The Wand of Gamelon, Link: The Faces of Evil y Hotel Mario. Estos títulos fueron desarrollados por estudios externos con muy poca supervisión de Nintendo, resultando en una calidad cuestionable que hasta hoy genera memes y vídeos virales.